martes, 8 de septiembre de 2009
No apreciaras lo que tienes...
...hasta que lo pierdas; tremenda verdad dentro de esta frase y hoy he podido comprobarlo de primera mano. Sí porque hoy me ha tocado echar -y mucho- de menos........mi bici, este maligno invento al que creia todavía odiar (mi culo creo que aún tiene asuntos pendientes con el sillín). Y lo he echado de menos porque ser peatón en esta ciudad -casi que diría que en este país- es una mierda; el único día que hace calor me ha tocado patearme media ciudad con el aportátil (que parece hecho de hormigón) durante más de una hora para volver a casa (un trayecto que en bicicleta no supera los veinte minutos) mientras veía decenas de personas felices y veloces en sus bicicletas. Dentro de lo malo se supone que solo será un día el que esté sin bicicleta, ya que el maldito freno ha decidido dejar de funcionar -si bien no del todo-, lo que convertía a una potencial máquina suicida (por las posibilidades de abrirme la cabeza a lomos de ella) en una máquina de destrucción (si el freno hubiese dejado de funcionar totalmente me habría convertido en algo realmente peligroso tanto para mi integridad física como la de los que tuviesen la mala suerte de estar a mi alrededor). En resumen, quiero a mi bicicleta mucho más de lo que pensaba, aun con lo que sufro de vez en cuando subido a ella.
sábado, 15 de agosto de 2009
Vaya, vaya, aquí...¿no hay playa?


Exactamente eso era lo que creía en un principio sobre Holanda, ya que no es especialmente conocido por sus playas; pero como las meigas (y como se deduce de las imágenes)"haberlas hailas".
Ayer, como todos los viernes, tocaba actividad "cultural" y para esta semana nos desplazamos a la provincia de Zeeland en el sur del país. Allí pudimos disfrutar de una parte más campestre de Holanda, tras un viaje de dos horas desde Utrecht cogimos las bicicletas para poder disfrutar mejor del paisaje -con bastante relieve para ser Holanda, ¡malditas cuestas!- hasta el dique de Oosterscheldekering una impresionante obra de ingeniería creado como respuesta a las inundaciones de 1953 donde tras un par de horas en uno de los museos-parque más aburridos pudimos disfrutar de un tiempo en la playa en el Mar del Norte (donde por extraño que parezca, el agua no estaba tan fría como había imaginado).
Un día alejados de la ciudad, con bicicletas (¡llevo una semana y aún conservo los dientes!) y aceptablemente entretenido.

Etiquetas:
Viaje
domingo, 9 de agosto de 2009
Strowis Hostel
Para empezar un par de imágenes del hostal donde me alojé los primeros días, el Hostal Strowis , un sitio realmente peculiar a la par que encantador. En la primera foto (a la derecha) podéis comprobar lo "peculiar que llegaba a ser, a un lado el sistema digital supermoderno que controlaba el acceso a la puerta y al otro el sistema más "casero" para abrir sin tener que levantarse. Más abajo imágenes del jardín y la habitación comunal.
Quizás no fuese el lugar más glamuroso pero sí que estaba bien cuidado además de tener la suerte de estar habitado por algunas de las personas más peculiares que haya conocido. Sólo fueron tres noches las que allí pasé, pero fueron tres de las noches quizás más interesantes que he vivido.
La primera persona que conocí (aparte del personal del hostal) fue a Nick, un australiano de 20 años, que llevaba unos meses viajando por Europa, trabajando ocasionalmente de lo que podía a fin de continuar su camino. El día y medio que estuvo le vi siempre unido a su botella de vino tinto sudafricano -según él mismo, el más barato del supermercado- y liándose y fumando continuamente cigarrillos. Fue gracias a esta habilidad como "liador" que conocimos a las que quizás sean las personas más interesantes que llegué a conocer; un grupo de siete estudiantes serbios.
Estos estudiantes habían sido seleccionados como parte de los 200 mejores universitarios de Serbia, y el viaje era su recompensa, sólo que ellos decidieron viajar separados del grupo. Eran personas que no se conocían de nada antes del viaje y sólo tenían en común su nacionalidad, pero eso era suficiente para conformar un grupo realmente compacto y que se entendía a la perfección; además de ser bastante variado, siendo estudiantes de ingeniería, periodismo, filosofía y otras especialidades; donde cada uno tenía una opinión propia lo que provocaba largos a la vez que interes
antes coloquios sobre los más diversos temas (recuerdo una noche, en la que se unió un serbio-alemán y donde estuvimos horas discutiendo sobre el capitalismo desde muy diferentes puntos de vista). También recuerdo su cara cuando me contaban como ese mismo día habían visto por primera vez en su vida el mar, y sus planes de viaje para intentar llegar a conocer casi todos los países de Europa. Realmente espero poder volver a encontraros, Mirlo, Sasha, Maria,... y continuar aquellas más que interesantes charlas. Recordándoles ahora, vuelvo a rememorar el sentimiento de pesar que tuve cuando los vi marcharse del hostal, apenas había compartido 48 horas con ellos y ya me parecían unas personas increiblemente especiales.Pero por supuesto con esto no terminaron las personas peculiares, también estaba Wim un belga de 38 años -que aparentaba 25 o menos- profesor de ciencias en un instituto; los dos hermanos italianos que se encontraban realizando su primer viaje juntos como mochileros; y más gente de la que soy incapaz de recordar nombres pero que amenizaron aquellos días. Realmente un sitio más que interesante si se vienen a pasar unos días a Utrecht.

Y para acabar una bonita imagen de Utrecht y su elemento más representativo la Dom Tower , la cual está realmente cerca del hostal. Para convencer a todos (y un poco a mi mismo) que esto es una realidad; y estoy realmente en Utrecht.
Desde mi ventana
Esto es lo que veo desde mi ventana en Zeist, árboles, ropa secando y nada más; es lo que tiene estar en el culo del mundo.
sábado, 1 de agosto de 2009
What a day!
Hoy, después de tres interesantes y divertidas noches en el hostal (lo cual dará lugar a otra entrada) era el día de la recogida de llaves lo cual prometía ser un día importante y feliz. La verdad que el día no empezó demasiado bien cuando me levanté a las 7:30 de la mañana (supongo que mi cuerpo empieza a amoldarse a los horarios holandeses) y me bebí mi pot de té, que no se debe confundir con una jug (cosa que yo hice, y por lo tanto me bebí más de medio litro de té a las 8 de la mañana, que todo hay que decirlo, no me sentaron del todo mal.
Pasado el momento del desayuno recogí las cosas y al bajar a la sala común me encontré con mi compañero portugués de penurias para lo que quedaba de día (de hecho ahora mismo soy incapaz de recordar su nombre, pobre hombre) y se ve que en ese cruce del destino se decidió que nuestro día viajaría entre bastante absurdo a totalmente surrealista. Así empiezo nuestro via crucis desde el hostal hasta nuestras habitaciones.
El primer problema del día -aparte de los cerca de 40 kilos de equipaje que debíamos llevar cada uno y que fue una constante en el día- fue una pequeña equivocación en el número de la calle al que debíamos acudir, nada que no subsanasemos con unos pocos minutos de agradable paseo (en este punto es donde creo se acabó toda nuestra suerte). Llegados al edificio en cuestión pasamos a recoger nuestras llaves y a que nos indiquen la forma de llegar al piso en cuestión; según las indicaciones debíamos ir con todo nuestro equipo hasta la estación central de Utrecht y allí coger un autobús hasta nuestro destino (por si aún no lo he dicho la ubicación de las habitaciones no era en el mismo Utrecht -como sería de imaginar en la Utrecht Summerschool- sino en la agradable pedanía de Zeist -o traducido a lenguaje vulgar, allá donde cristo perdió el mechero-). Como bueno penitentes iniciamos nuestro via crucis hasta la estación con todo nuestro equipaje a través del centro de la ciudad un sábado cerca de las doce y media del mediodía. Tras perdernos un poco -mucho- en Hoog Catharijne (me gustaría tener unas palabras con el que se le ocurrió mezclar la estación central de trenes, autobuses de todas clases y tranvías intercity con un megacentro comercial de proporciones desmedidas) conseguimos llegar a la parada del autobús y es aquí donde empieza nuestro viaje más surrealista.
Para empezar vemos acercarse el autobús diez minutos antes de lo esperado, lo que nos alegra enormemente hasta que una anciana que vio nuestros felices rostros nos dijo que no tuvieramos tanta ilusión que el autobús llegaba en diez minutos y no antes; y así fue ya que no solo no paró en ese momento sino que llegó a pasar otras dos veces por delante de nuestras narices hasta detenerse -a la hora esperada, por supuesto-. Llegado este momento intentamos comunicarnos con el conductor, para hacerle ver si pasar por la parada que nos interesa y si puede nos lo indique de alguna manera tras lo cual procedemos a intentar encajar todos nuestros bártulos de la mejor manera posible. A la tercera parada del autobús descubrimos que realmente no era necesario ir hasta la estación central ya que bajando unos 20 metros por la calle donde nos habían entregado las llaves había una parada del autobús que nos interesaba -primer momento de mosqueo total con el mundo-. Las paradas se iban sucediendo, atravesando la zona más campestre de la provincia de Utrecht cuando a la hora y algo de viaje en el autobús decidimos preguntarle al conductor si aún quedaba mucho, cual no sería mi sorpresa y cabreo cuando el conductor y el pasajero que iba al lado nos comentan entre sonrisas que esa parada la hemos pasado hace mucho, realmente mucho; y nos ofrece como solución parar y esperar al autobús en dirección contraria (luego he recapacitado sobre ello y hubiese resultado más fácil seguir en ese autobús, ya que llegaríamos antes que yendo en dirección contraria), con lo que le hacemos caso y allí nos vemos el portugués y yo, en medio de una zona campestre y al lado de una granja donde había cabras y canguros, con todas nuestras maletas y bártulos esperando el autobús de nuevo. Pasado el tiempo de rigor (la puntualidad de los transportes holandeses es realmente curioso) subimos al autobús no sin antes explicarle al conductor nuestra pequeña odisea y que por favor nos indique cuando nos acercamos a la parada de destino. Todo parece que empieza a funcionar cuando a la media hora de viaje, el autobús para y el conductor decide bajar a fumarse un cigarrillo (yo ya no sabía si reír o llorar, ya que hacía más de hora y media que habíamos cogido el primer autobús para un trayecto que en teoría no deberían ser más de 20 minutos). Tras el cigarrillo finalmente conseguimos llegar a nuestro destino.
Recopilando datos, habíamos tardado más de dos horas y media en hacer un recorrido de supuestamente 20 minutos; y desde que no entregaron la llave hasta que finalmente llegamos a la habitación (que por cierto la casa que me ha tocado en suerte y los compañeros de piso son para otro par de entradas) habíamos tardado más de 4 horas; un día para olvidar.
Pasado el momento del desayuno recogí las cosas y al bajar a la sala común me encontré con mi compañero portugués de penurias para lo que quedaba de día (de hecho ahora mismo soy incapaz de recordar su nombre, pobre hombre) y se ve que en ese cruce del destino se decidió que nuestro día viajaría entre bastante absurdo a totalmente surrealista. Así empiezo nuestro via crucis desde el hostal hasta nuestras habitaciones.
El primer problema del día -aparte de los cerca de 40 kilos de equipaje que debíamos llevar cada uno y que fue una constante en el día- fue una pequeña equivocación en el número de la calle al que debíamos acudir, nada que no subsanasemos con unos pocos minutos de agradable paseo (en este punto es donde creo se acabó toda nuestra suerte). Llegados al edificio en cuestión pasamos a recoger nuestras llaves y a que nos indiquen la forma de llegar al piso en cuestión; según las indicaciones debíamos ir con todo nuestro equipo hasta la estación central de Utrecht y allí coger un autobús hasta nuestro destino (por si aún no lo he dicho la ubicación de las habitaciones no era en el mismo Utrecht -como sería de imaginar en la Utrecht Summerschool- sino en la agradable pedanía de Zeist -o traducido a lenguaje vulgar, allá donde cristo perdió el mechero-). Como bueno penitentes iniciamos nuestro via crucis hasta la estación con todo nuestro equipaje a través del centro de la ciudad un sábado cerca de las doce y media del mediodía. Tras perdernos un poco -mucho- en Hoog Catharijne (me gustaría tener unas palabras con el que se le ocurrió mezclar la estación central de trenes, autobuses de todas clases y tranvías intercity con un megacentro comercial de proporciones desmedidas) conseguimos llegar a la parada del autobús y es aquí donde empieza nuestro viaje más surrealista.
Para empezar vemos acercarse el autobús diez minutos antes de lo esperado, lo que nos alegra enormemente hasta que una anciana que vio nuestros felices rostros nos dijo que no tuvieramos tanta ilusión que el autobús llegaba en diez minutos y no antes; y así fue ya que no solo no paró en ese momento sino que llegó a pasar otras dos veces por delante de nuestras narices hasta detenerse -a la hora esperada, por supuesto-. Llegado este momento intentamos comunicarnos con el conductor, para hacerle ver si pasar por la parada que nos interesa y si puede nos lo indique de alguna manera tras lo cual procedemos a intentar encajar todos nuestros bártulos de la mejor manera posible. A la tercera parada del autobús descubrimos que realmente no era necesario ir hasta la estación central ya que bajando unos 20 metros por la calle donde nos habían entregado las llaves había una parada del autobús que nos interesaba -primer momento de mosqueo total con el mundo-. Las paradas se iban sucediendo, atravesando la zona más campestre de la provincia de Utrecht cuando a la hora y algo de viaje en el autobús decidimos preguntarle al conductor si aún quedaba mucho, cual no sería mi sorpresa y cabreo cuando el conductor y el pasajero que iba al lado nos comentan entre sonrisas que esa parada la hemos pasado hace mucho, realmente mucho; y nos ofrece como solución parar y esperar al autobús en dirección contraria (luego he recapacitado sobre ello y hubiese resultado más fácil seguir en ese autobús, ya que llegaríamos antes que yendo en dirección contraria), con lo que le hacemos caso y allí nos vemos el portugués y yo, en medio de una zona campestre y al lado de una granja donde había cabras y canguros, con todas nuestras maletas y bártulos esperando el autobús de nuevo. Pasado el tiempo de rigor (la puntualidad de los transportes holandeses es realmente curioso) subimos al autobús no sin antes explicarle al conductor nuestra pequeña odisea y que por favor nos indique cuando nos acercamos a la parada de destino. Todo parece que empieza a funcionar cuando a la media hora de viaje, el autobús para y el conductor decide bajar a fumarse un cigarrillo (yo ya no sabía si reír o llorar, ya que hacía más de hora y media que habíamos cogido el primer autobús para un trayecto que en teoría no deberían ser más de 20 minutos). Tras el cigarrillo finalmente conseguimos llegar a nuestro destino.
Recopilando datos, habíamos tardado más de dos horas y media en hacer un recorrido de supuestamente 20 minutos; y desde que no entregaron la llave hasta que finalmente llegamos a la habitación (que por cierto la casa que me ha tocado en suerte y los compañeros de piso son para otro par de entradas) habíamos tardado más de 4 horas; un día para olvidar.
Etiquetas:
Días Raros,
Utrecht
jueves, 30 de julio de 2009
Primeras Impresiones
Al final el día llegó y ya estoy aqui, en Utrecht. La verdad que he tenido bastantes menos problemas de los que esperaba en un principio (únicamente perdí el primer tren en dirección Utrecht, pero a los 15 y estaba montando en el siquiente con lo que no hubo mayor problema).
Respecto a la ciudad es increiblemente tranquila y bonita (cuando llegue a mi propio piso subiré alguna fotografía), casi sin coches y con hordas de bicicletas (realmente una cantidad ingente de ellas, y especialmente antiguas -algunas deben estar aqui desde la segunda guerra mundial- )que por cierto ya han intentado venderme una bicicleta robada (el primer dia y debo tener una cara de guiri inmensa)
Por lo demas la gente es increiblemente educada y los habitantes del hostal son una mezcla bastante peculiar (australianos, serbios, un monton de italianos, belgas, algun que otro holandes y gente que aun no conozco)a los que puedo torturar con mi inglés mientras trato de entender lo que me responden (realmente divertido, aunque a veces resulten un poco frustrante)
La aventura ya ha comenzado y pinta realmente bien.
Respecto a la ciudad es increiblemente tranquila y bonita (cuando llegue a mi propio piso subiré alguna fotografía), casi sin coches y con hordas de bicicletas (realmente una cantidad ingente de ellas, y especialmente antiguas -algunas deben estar aqui desde la segunda guerra mundial- )que por cierto ya han intentado venderme una bicicleta robada (el primer dia y debo tener una cara de guiri inmensa)
Por lo demas la gente es increiblemente educada y los habitantes del hostal son una mezcla bastante peculiar (australianos, serbios, un monton de italianos, belgas, algun que otro holandes y gente que aun no conozco)a los que puedo torturar con mi inglés mientras trato de entender lo que me responden (realmente divertido, aunque a veces resulten un poco frustrante)
La aventura ya ha comenzado y pinta realmente bien.
sábado, 18 de julio de 2009
CCC: Starship Troopers 2

Otra sección nueva en este caso sobre cine, pero sobre cine un tanto "peculiar". En primer lugar he de admitir que soy un masoquista del cine, disfruto enormemente de las grandes peliculas pero a veces disfruto incluso más con los auténticos bodrios, basuras de película, agresiones contra el cine tales que la mayoría de la gente renegaría haberlas visto jamás; pero yo las disfruto, asique en honor a este tipo de películas creo la sección CCC (Crimenes Contra el Cine- en algunos casos incluso podrían denominarse crímenes contra la humanidad-).
Y para empezar la sección mejor hacerlo fuerte con Starship Troopers 2, una película que hace honor a la frase "segundas partes nunca fueron buenas" creo que no existe mejor-o peor- película para ajustarse a la mencionada frase. Si hubo algo que te gustase en la primera película aquí no lo encontrarás, de hecho si hubo algo que no te gustase es también más que probable que no lo encuentres ya que la relación con la película de la que toma nombre es cuanto menos...escasa. Una película tremendamente cutre, de serie doble zeta, hecha con cuatro duros (o al menos da esa impresión) , que pasará con más pena que gloria a la historia del cine y una de las formas menos gratificantes de perder algo más de una hora de vuestras vidas (hasta que uno no ve este tipo de películas no puede apreciar la gran cantidad de cosas que pueden pensarse -incluidas las ganas de pasar a cuchillo al director y a todos los actores- o incluso hacerse durante ese tiempo); si todo lo dicho no es desanima en relación a ver la película (o si os sobran neuronas y quereis eliminarlas de una forma creativa) puede ser una forma hasta graciosa de pasar una calurosa tarde de verano en compañía de algunos amigos y unas -muchas- cervezas.
miércoles, 15 de julio de 2009
Ciencia y Cine: Ácidos y Bases
Para comenzar esta nueva sección nada mejor que aquello que me inspiró la misma, esto es el uso de ácidos (y añado yo bases) en el cine. La verdad es que la mayoría de la gente en su vida habitual no suelen encontrarse con ácidos o bases especialmente peligrosas (exceptuando algunos productos de limpieza, si bien no demasiados), esto conlleva que no se tengan ideas demasiado claras sobre cómo y por qué causan daño dichos productos, lo cual es un cultivo excelente para que en el cine no se tenga mucho rigor.
Es seguro que la mayoría hemos visto en alguna escena como un personaje es rociado por ácido o ve sumergida alguna parte de su cuerpo en ácido, produciendose grandes heridas y desprendimiento de tejidos hasta casi llegar al hueso (acompañado de los alaridos del pobre personaje en cuestión); esta es la imagen que nos transmite el cine (incluyo aquí también series aparte de películas) la cual no es del todo correcta. Es cierto que los ácidos concentrados pueden producir graves quemaduras incluso degradar suficiente material para que el hueso quede a la vista, si bien que esto ocurra no es fácil ni especialmente rápido.
La definición fácil de ácido es la de aquella sustancia que es capaz de aumentar la concentración de protones en agua (o disminuir el pH de la disolución); si bien cualquier ácido es capaz de hacer esto, para que llegue a producir lesiones esa capacidad de variar el pH ha de ser muy acusada (el ejemplo simple es el vinagre, que no es más que una disolución al 5% de ácido acético en agua, disolución que resulta prácticamente inocua para nuestros tejidos; muy al contrario que el el ácido acético glacial (o concentrado) el cual sí es capaz de producir daños importantes) lo que prácticamente nos obliga al uso de ácidos concentrados. Los ácidos actúan principalmente desnaturalizando las proteínas de los tejidos con los que entra en contacto produciendo la muerte de dichas células, esto es lo que se conoce por quemadura química (los ácidos además pueden producir daños por los vapores que desprenden, además de quemaduras térmicas si los usamos en caliente), el mayor peligro de este tipo de quemadura es que si bien las quemaduras térmicas solo queman la parte más "exterior" en la zona de contacto, las quemaduras químicas son capaces de penetrar y continuar matando células si no nos ocupamos de eliminar todos los restos que puedan quedar (normalmente mediante lavado continuo con agua o neutralización del ácido).
De esta manera podemos sintetizar los errores más comunes relativos a los ácidos en el cine como:
- Uso de bajas concentraciones para el efecto deseado, un ejemplo sería la película Rastro Oculto donde en una escena usan un tanque lleno de agua donde sumergen a la víctima y empiezan a añadir ácido sulfúrico, y al poco de comenzar la adición ya se comporta como si todo el recipiente fuese ácido concentrado (es curioso que en esta misma escena, por un lado no se tiene en cuenta la fuerte reacción exotérmica del ácido con el agua, lo que llevaría a un calentamiento muy rápido y pronunciado de la disolución; ni se observa una variación significativa en el volumen total de líquido, cuando la cantidad necesaria de ácido para producir los daños observados debería ser considerable)
- Rápida destrucción de tejidos, esto se observa en una gran cantidad de películas (como las ya mencionadas Saw 3 y Rastro Oculto) y es que con solo estar en contacto con el ácido durante unos pocos segundos los tejidos comienzan a desprenderse de una manera acelerada que no corresponde con la realidad (gracias a que esto no ocurre no tenemos hordas de químicos mancos)
- Excepcional poder corrosivo, un caso prototípico es el de Alien en el que la sangre del monstruo supuestamente ácida corroía los metales y la piel de una forma muy acelerada, mientras no hacían daño alguno al monstruo.
Pero no siempre se da esta situación y en algunas películas si que se muestran los efectos reales de estas sustancias, quizás la que yo recuerde como más correcta se da en la película El Club de la Lucha para la realización de la marca del club mediante el uso de sosa caústica y agua (en este caso el beso de Brad Pitt) y la recomendación de usar vinagre (para neutralizar la base) en vez de agua (que no haría sino aumentar el daño).
Para finalizar solo decir lo que será base de esta sección y es que no se crean todo lo que aparece en las películas o series, particularmente aquello relacionado con la ciencia.
Etiquetas:
ciencia.,
curiosidades,
divulgación
Nueva Sección: Ciencia y Cine
El otro día estaba viendo una película (Saw 3, para ser más exactos) y me fijé en algo que ya había apreciado en otras películas y es una cierta falta de rigor en lo relativo a temas científicos. En el caso de la película en cuestión lo que me llamó la atención estaba relacionada con el uso de ácidos, pero también se dan errores con temas relativos a la electricidad, funcionamiento de las cosas en el espacio y otra serie de problemas. Visto esto, me he decidido a crear una pequeña sección en la que trataré de explicar, en la medida de mis conocimientos, que hay de incierto en la forma de tratar productos químicos o procesos físicos.
Quiero aclarar que estoy totalmente abierto a cualquier corección y mejora sobre lo que pueda escribir, aparte de estar dispuesto a tratar temas que se me puedan sugerir a la dirección de correo alquimistasigloXXI [arroba] gmail.com o incluso en los comentarios de los artículos.
Etiquetas:
ciencia.,
curiosidades,
divulgación
miércoles, 8 de julio de 2009
La aventura va a comenzar
En el sentido más amplio de la palabra la aventura está cerca de comenzar; tanto en lo relativo a este blog, el cual espero sirva tanto como medio de comunicación con familiares y amigos, como de divulgación de ciencia (en especial de Química); así como también va a dar comienzo en breve la aventura del Erasmus, 11 meses en la ciudad holandesa de Utrecht, motivación principal de la existencia de este blog.
Espero que todos disfrutemos con esta experiencia y que sea solo el comienzo de otras muchas.
Espero que todos disfrutemos con esta experiencia y que sea solo el comienzo de otras muchas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

