domingo, 9 de agosto de 2009

Strowis Hostel

Para empezar un par de imágenes del hostal donde me alojé los primeros días, el Hostal Strowis , un sitio realmente peculiar a la par que encantador. En la primera foto (a la derecha) podéis comprobar lo "peculiar que llegaba a ser, a un lado el sistema digital supermoderno que controlaba el acceso a la puerta y al otro el sistema más "casero" para abrir sin tener que levantarse. Más abajo imágenes del jardín y la habitación comunal.


Quizás no fuese el lugar más glamuroso pero sí que estaba bien cuidado además de tener la suerte de estar habitado por algunas de las personas más peculiares que haya conocido. Sólo fueron tres noches las que allí pasé, pero fueron tres de las noches quizás más interesantes que he vivido.

La primera persona que conocí (aparte del personal del hostal) fue a Nick, un australiano de 20 años, que llevaba unos meses viajando por Europa, trabajando ocasionalmente de lo que podía a fin de continuar su camino. El día y medio que estuvo le vi siempre unido a su botella de vino tinto sudafricano -según él mismo, el más barato del supermercado- y liándose y fumando continuamente cigarrillos. Fue gracias a esta habilidad como "liador" que conocimos a las que quizás sean las personas más interesantes que llegué a conocer; un grupo de siete estudiantes serbios.

Estos estudiantes habían sido seleccionados como parte de los 200 mejores universitarios de Serbia, y el viaje era su recompensa, sólo que ellos decidieron viajar separados del grupo. Eran personas que no se conocían de nada antes del viaje y sólo tenían en común su nacionalidad, pero eso era suficiente para conformar un grupo realmente compacto y que se entendía a la perfección; además de ser bastante variado, siendo estudiantes de ingeniería, periodismo, filosofía y otras especialidades; donde cada uno tenía una opinión propia lo que provocaba largos a la vez que interesantes coloquios sobre los más diversos temas (recuerdo una noche, en la que se unió un serbio-alemán y donde estuvimos horas discutiendo sobre el capitalismo desde muy diferentes puntos de vista). También recuerdo su cara cuando me contaban como ese mismo día habían visto por primera vez en su vida el mar, y sus planes de viaje para intentar llegar a conocer casi todos los países de Europa. Realmente espero poder volver a encontraros, Mirlo, Sasha, Maria,... y continuar aquellas más que interesantes charlas. Recordándoles ahora, vuelvo a rememorar el sentimiento de pesar que tuve cuando los vi marcharse del hostal, apenas había compartido 48 horas con ellos y ya me parecían unas personas increiblemente especiales.

Pero por supuesto con esto no terminaron las personas peculiares, también estaba Wim un belga de 38 años -que aparentaba 25 o menos- profesor de ciencias en un instituto; los dos hermanos italianos que se encontraban realizando su primer viaje juntos como mochileros; y más gente de la que soy incapaz de recordar nombres pero que amenizaron aquellos días. Realmente un sitio más que interesante si se vienen a pasar unos días a Utrecht.


Y para acabar una bonita imagen de Utrecht y su elemento más representativo la Dom Tower , la cual está realmente cerca del hostal. Para convencer a todos (y un poco a mi mismo) que esto es una realidad; y estoy realmente en Utrecht.

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