martes, 8 de septiembre de 2009

No apreciaras lo que tienes...

...hasta que lo pierdas; tremenda verdad dentro de esta frase y hoy he podido comprobarlo de primera mano. Sí porque hoy me ha tocado echar -y mucho- de menos........mi bici, este maligno invento al que creia todavía odiar (mi culo creo que aún tiene asuntos pendientes con el sillín). Y lo he echado de menos porque ser peatón en esta ciudad -casi que diría que en este país- es una mierda; el único día que hace calor me ha tocado patearme media ciudad con el aportátil (que parece hecho de hormigón) durante más de una hora para volver a casa (un trayecto que en bicicleta no supera los veinte minutos) mientras veía decenas de personas felices y veloces en sus bicicletas. Dentro de lo malo se supone que solo será un día el que esté sin bicicleta, ya que el maldito freno ha decidido dejar de funcionar -si bien no del todo-, lo que convertía a una potencial máquina suicida (por las posibilidades de abrirme la cabeza a lomos de ella) en una máquina de destrucción (si el freno hubiese dejado de funcionar totalmente me habría convertido en algo realmente peligroso tanto para mi integridad física como la de los que tuviesen la mala suerte de estar a mi alrededor). En resumen, quiero a mi bicicleta mucho más de lo que pensaba, aun con lo que sufro de vez en cuando subido a ella.